jueves, 16 de abril de 2009

Comienzos

Buenas, me presento. Me llamo Gala y nací hace 23 años en Madrid. Todos los niños cuando nacen acostumbran a decir que quieren ser mayores, yo por contra, sólo quería ser yo...Desde niña lleve una vida interior que no se correspondía con la que mi cuerpo proyectaba hacia todos los demás. Poco a poco, en lo más tierno de tu infancia te das cuenta de que esa faceta tienes que llevarla en secreto, porque parece ser que "está muy mal". Pero claro, en lo más profundo de tu infancia como no le vas a destrozar el pintalabios a tu madre, a ponerte sus zapatos...después de todo eres una niña más!

Con la adolescencia explotó la bomba en mí, te das cuenta de que las chicas cambian y que tú no cambias...bueno, sí que cambias, a peor claro... Entonces es cuando empiezas a odiar tu cuerpo, porque no es el que esperabas. A eso se suman los complejos de la infancia de por sí existentes en todo adolescente (que si tengo la nariz grande, que si tengo granos...). Pero claro, hay ciertas cosas que te molestaban y de las que no podías quejarte... Según avanza tu adolescencia ves que existe una cosa que llaman "la edad del pavo" pero tú te das cuenta de que tus preocupaciones son diferentes a las de los demás. Hasta que un día por circunstancias decides explicarle el problema a tus padres...Ellos te dicen que te entienden, pero que estás confundida y que son cosas de la edad. Claro!! ( y tú piensas ¿Si lo llevo pensando desde que tengo recuerdos es que todavía tengo 4 años?).

Según va avanzando tu madurez y tu adolescencia, piensas que debes de dar un cambio radical a tu vida...Todo surge cuando el "amazonas" que llevas dentro está embalsándose y ves que va a estallar, y piensas la manera de ser tu misma; de como dar un giro radical a la que parecer ser que es tu vida...Entonces planeas irte de casa, porque eres una incomprendida, nadie te entiende y vives en silencio tu sexualidad de cara a todo el mundo. Tienes nostalgia de cosas que no ha pasado: ¿Pero se puede tener nostalgia de cosas que no han sucedido?



Estás con otras chicas, te enamoras de ellas y ellas de tí, pero aunque eres sincera consideras que por tus proyectos las estás engañando a largo plazo. Así planeas irte de casa, lo piensas muchas veces, hasta que te das cuenta de lo complejo que es y dices: ¿A dónde vas cordera con 18 años, sin estudios, sin perspectivas de subsistencia..? Es el momento en que te das cuenta de que debes empezar una carrera:

Y claro, decides hacer un pacto contigo misma, no pensarás en los problemas que le provoca tu cuerpo a tu mente hasta que hayas acabado la carrera. Ese pacto no lo haces con la función de reprimir, sino de subsistir, y de repente poco a poco te llega la alegría, porque sin sentirte mal, aceptando lo que eres, fuistes y serás no odias tu cuerpo. Ves que tu cuerpo ya no te impide vivir un día a día normal y te das cuenta de que te ha tocado la lotería, y que acabas de convertirte en la persona más feliz del mundo mundial. No sabes si es algo que va a durar, pero estás contentísima de poder actuar y mirarte como una persona más. Entonces empiezas a darte cuenta que se trata de una cosa duradera, miras al pasado con nostalgia, pero sin embargo eres FELIZ.

1 comentario:

  1. ¿Odiar tu cuerpo...?
    ¿Ese cuerpo con que te ha regalado mamá Gaia...?
    ¿Ese cuerpo que me destronará el día de mañana...?
    Ay, señor, lo que hay que oir... jaja...
    Un beso

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